A la mar me fui
y me senté en la arena
para contemplar
del mar su belleza.
Graznar de gaviotas
y peñas desiertas
y el murmullo suave
de sus olas recias.
Hacia el horizonte
un barco navega
en blanco oleaje
y fuerte tormenta.
Pobre marinero
que a la mar se enfrenta,
de noche y de día
el mar le sustenta.
El rugir de las olas
aumenta mis penas,
me entristece la mar
aún siendo tan bella.
¡Oh, cuánta soledad
y cuánta tristeza!
¡Oh, mar impresionante,
oh, mar de tempestad,
libra a tus pescadores
que van buscando el pan.

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