11 de febrero de 2009

Largas Noches de Invierno


Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.

Después de quedarme viuda, y no poder dormir por las noches, en la cama sentía la lluvia caer, los truenos y hasta el insistente Tic Tac del reloj, Todo ello me llevó a crear esta poesía.






LARGAS NOCHES DE INVIERNO


Cae la noche con su negro manto,
con ella la lluvia, frío y tempestad,
silba el viento enloquecido
repiquetea la lluvia en el cristal.

La luna se oculta recelosa
tras la nube plomiza y cenicienta
parpadean inquietos los luceros
las estrellas corretean muy coquetas.

Entre las cuatro paredes de mi alcoba
me acompaña la triste soledad,
el tic-tac de un reloj acompasado
y el avecilla nocturna en su graznar.

Tristes y largas noches del crudo invierno,
tristes y largas noches
de insomnio y ansiedad.

¡Qué pronto pasa el tiempo,
cómo se va la vida,
los bellos sueños, la fantasía!

Todo se acaba, todo se olvida,
todo se pasa, todo se va, pero no olvides
que es cosa cierta la eternidad.

12 de enero de 2009

a Santa Lucía

Este escrito, NO lo podrás leer en mi ya publicado libro.

En principio daré prioridad en este Blog a todos aquellos escritos que por imposibilidad de espacio en el libro, he preferido que sean dados a conocer enteramente en este Blog. 

Aquí irá el comentario de Clotilde Cruz Peña, al respecto de este escrito en particular de cómo se le ocurrió, en qué momento, por qué razón, en fin, en plan anécdota, que hará que este trabajo nos resulte más cercano al saber de antemano cuales fueron las circunstancias que la llevaron a escribirlo.


A  SANTA  LUCIA

Un joven adolescente
me perseguía insolente
de noche y también de día,
la causa de sus antojos
quise afanosa saber
y él me respondió: “¡Mujer,
me tienen loco tus ojos!”

"Serán tuyos", respondí
y a mi casa me marché.
Ambos ojos me saqué
y al joven remití.

¿Ciega entonces quedarías?
¡No, que Jesús me asistió
y otros ojos colocó
en mis órbitas vacías!

Fueron mis ojos sacados,
fueron de pardos trocados
por otros de azul subido.

Y ese joven tan audaz,
¿qué dijo al ver tal regalo?

Cuentan que se puso malo
pero a mí me dejó en paz.



13 de noviembre de 2008

Te fuiste compañero


Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.

Este poema, como os podréis imaginar está escrito en honor y memoria de mi difunto esposo, Francisco González, con el que fuí muy feliz y tuvimos hijos y nietos maravillosos. Aquí con mi nieta Estefanía, hija de mi difunto hijo Juan.



TE FUISTE COMPAÑERO

Te fuiste una noche de verano
una noche de agosto cálida y sombría,
llevándote contigo mis anhelos,
mis ilusiones, mi esperanza, mi alegría.

Ya no escucho los golpes de un martillo,
ni la sierra, ni el serrucho, ni el formón;
sólo siento el latir desesperado
atenazando mi afligido corazón.

Ya no florece aquel rosal que florecía
porque el destino tan cruel lo marchitó,
ahora sólo quedan las espinas,
imágenes, recuerdos y rutinas,
penumbra, silencio, soledad, desilusión.

Yo quisiera dormir, olvidar y soñar
con nuevos horizontes donde haya luz y paz,
donde no haya tormentas,
tristezas ni ansiedad
y un día alegre, feliz, radiante
te volviera a encontrar.


4 de agosto de 2008

Guerra de España

Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.


Aquí irá el comentario de Clotilde Cruz Peña, al respecto de este escrito en particular de cómo se le ocurió, en qué momento, por qué razón, en fin, en plan anécdota que hace que este trabajo nos resulte más cercano al saber de antemano cuales fueron las circunstancias que la llevaron a ello.



GUERRA   DE   ESPAÑA

Guerra civil española,
quien no se acuerda de ella;
en el año treinta y seis
dolor, angustia, miseria.

Se oye pronunciar el nombre
de Casimiro y Corredera,
tirotean los falanges,
ya comienza la tragedia.

A la iglesia de Los Llanos
hasta incendiarla intentan
y la salvó de las llamas
el infeliz Corredera.

Tocan de noche en las puertas
asesinos imprudentes
y a la Sima de Jinámar
tiran a tanto inocente.

Campo de concentración
donde a tantos encerraron,
unos viven y otros mueren
a causa de malos tratos.

Miguel Peña y Pepe Hernández
juntos van para la guerra
con morral y cantimplora
y despedida lastimera.

Su abuela abraza a Miguel
con dolor, desesperada:
"¡Nieto, no te veo más,
estoy vieja y acabada!"

"¿Por qué no, abuela querida?",
le contestaba Miguel,
"esto muy pronto termina
y nos volveremos a ver".

Con lágrimas en sus ojos
juntos decían adiós.
¡Oh, qué triste despedida
y qué adiós tan lastimero!

Aquél fue su último adiós,
Pepe y Miguel no volvieron.
Miguel era legionario,
cruel destino le tocó,
y en la batalla del Ebro
Miguel desapareció.

Una apendicitis aguda
a Pepe le repetía
y en esa tierra africana
terminaba su agonía.

Sólo nueve años tenía
y recuerdo esta tragedia.

A los diez y once años
nos quitan de las escuelas
para ir a trabajar
y no morir de miseria.

Allá por el treinta y nueve
ha terminado la guerra;
del cuarenta y dos al cuarenta y cinco
era mayor la tragedia:

nada había que comer,
sólo hambre, dolor, miseria.

Algo triste y doloroso
no haber que echarse a la boca,
para no morir de hambre
se comía cualquier cosa.

Platanitos sancochados,
coles y alguna batata,
y hasta gofio de algarroba,
con el que alguno estiró la pata.

Para el café no hay azúcar
y se tomaba amarguito
con una pasa en la boca
y endulzándolo un poquito,
poco a poco iba pasando
y así se mataba el vicio.

Cuatro años duró la guerra,
cinco sin llover ha estado,
todo parecía castigo
que el señor había mandado.

Entonces ya comenzaron
los productos requisados,
todo un día haciendo cola
y por cartillas racionados.

Ya más tarde apareció
lo que llaman estraperlo,
aceite y azúcar vendían
para hacer algún dinero,
el más pudiente freía
y el más pobre hace asadero.

Esto fue tan verdadero
que recordaremos siempre,
pero olvidemos el pasado
para vivir el presente.

3 de agosto de 2008

Adiós a César Manrique


Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.


He ido mucho a Lanzarote y me ha gustado todo lo que él ha hecho, la Fundación, los Jameos del Agua, todo un artista, Me afectó mucho su muerte, e incluso la coincidencia nefasta de que mi esposo murió en Agosto y él en Septiembre del 92.







Adiós a César Manrique


Veinticinco de septiembre
del año noventa y dos
se nos va César Manrique
hacia otra vida mejor.

Hombre culto y valeroso,
hombre con manos de acero,
defensor del medio ambiente,
de Lanzarote fiel siervo.

En un trágico accidente
muere este hombre de honor
dejando a su isla querida
por la que tanto luchó.

Se ha ido el hombre, el artista,
el poeta, el escultor,
hoy Lanzarote te siente
y te llora con dolor.

Aquí nos quedan sus obras,
su recuerdo y su labor,
las rocas visten de luto
y el Golfo perdió el color.

Los Jameos están tristes,
las montañas sollozando
por el gran César Manrique
que hizo de rocas encantos.

En la Cueva de los Verdes,
se oye un rumor muy lejano,
es un ruego, una oración
para su eterno descanso.

Rugen las olas del mar,
silba el alisio en el campo,
ruge el fuego en su montaña,
Timanfaya es negro manto.

Cálida tierra de Haría
te cubre y te da descanso
entre sedientas palmeras
el silencio y el quebranto.

Adiós a César Manrique
y a las islas vuelva un César
que cuide como él cuidó
la madre naturaleza.

Te fuiste César Manrique
para nunca más volver;
una tarde de septiembre
dejaste en la carretera
tu vida, arte y pincel.


Triste vida, Muerte cierta


Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.


En este poema tan verdadero y tan real, hablo y creo que con gran acierto, del significado que tienen la vida y la muerte.  Triste sí,  pero cierta.







                  TRISTE VIDA, MUERTE CIERTA

Desde que al mundo venimos
ya comienza el padecer
porque llorando nacemos,
es nuestro signo y deber.

¡Cuántos caminos torcidos,
cuánto alegre amanecer,
cuánto atardecer sombrío,
cuánta ilusión sin vencer!

Aunque es tan bella la vida
¿por qué es tan triste a la vez?
¿por qué entre tanta alegría
encuentras el padecer?

Es agridulce la vida
tiene variado sabor,
es dulce como el guayabo
y ácida como el limón.

Triste vida, muerte cierta,
cuánta pena y desencanto,
ilusiones y alegrías,
cuánto luchar sin descanso.

Al desatar de la vida
fantasías y cadenas,
placeres y frenesí,
yo quiero morir sin pena
ya que llorando nací.


España llora a un Torero


Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.

Aquí irá el comentario de Clotilde Cruz Peña, al respecto de este escrito en particular de cómo se le ocurió, en qué momento, por qué razón, en fin, en plan anécdota que hace que este trabajo nos resulte más cercano al saber de antemano cuales fueron las circunstancias que la llevaron a ello.

27 de Septiembre de 1984





ESPAÑA LLORA A UN TORERO 



Este recuerdo sincero 
he grabado para ti
en memoria de un torero 
que en pantalla conocí. 

A las siete de la tarde,
entre nubes de tormenta,
agonizaba Paquirri,
apenas sin darse cuenta. 

Con su semblante sereno 
hablaba con los doctores 
diciendo “¡corten sin miedo,
tranquilos todos, señores!” 


Al hospital más cercano
lo llevaban malherido,
todo lo que hacen es vano,
Paquirri se había ido. 

Aquel toro traicionero
la vida le arrebató 
porque el valiente torero
del torito se confió. 

Entre el frío de la muerte 
y muchísima entereza 
se despedía Paquirri 
de esa plaza cordobesa. 


¡Qué imágenes dolorosas
los espectadores vieron!
Se graban en la memoria
de amigos y compañeros. 


Un veintiséis de septiembre
se conmueve el mundo entero 
cuando se da la noticia 
que ha fallecido el torero. 


En la plaza “Pozoblanco”
queda grabada una huella
con la sangre de un torero
que jamás volverá a ella. 


Cuando su esposa llegó
le parecía increíble
que su marido haya muerto
de esa cornada terrible. 


¡Despierta, mi amor, despierta!,
dice Isabel en su llanto,
¡también quisiera estar muerta,
¿Por qué nos quisimos tanto? 


Paciencia, niña Isabel,
todos nos vamos un día. 
La vida es como un vergel
de tristezas y alegrías. 


Era el famoso Paquirri
un valeroso torero 
que una tarde misteriosa
dejó su vida en el ruedo. 


¡Toro asesino y malvado
el que la muerte te dio,
la afición has destrozado,
le has clavado tu pitón! 


Sevilla viste de luto,
Cádiz se viste de pena,
a rendido su tributo 
¡Virgen de la Macarena!


Torero de gran valor eras,
Francisco Rivera,
te recuerdan con amor 
y te llora España entera. 



Todo pasa


Este escrito, lo podrás leer en mi ya publicado libro.


Mientras somos jóvenes, no pensamos en cosas tristes ni adversas, todo es alegría y florecer de rosas, pero al paso de los años, las experiencias que nos da la vida, nos hacen pensar muy distinto. Lo que doy a entender en este poema es que poquito a poco, todo se va acabando.




          TODO  PASA

Pasa la vida y el tiempo
pasan delirios de amor,
del niño sus travesuras,
desengaños del mayor.

Pasan sueños e ilusiones,
traiciones y deshonor,
orgullos y vanidades,
odio, venganza y rencor.

Todo pasa como el viento,
como el agua y su rumor,
la juventud, la belleza,
la codicia y ambición.

Todo pasa, todo acaba
como marchita la flor,
pasan placeres mundanos,
la soledad y el dolor.

La vida pasa deprisa
tu tiempo marca el reloj,
vence el odio y el rencor,
perdona al falso traidor
porque la muerte no avisa.